Author Archives: erwinrohde

For old times’ sake

– No fumo, gracias.

– Disculpa, ya me había olvidado. ¿Cuánto hace, siete, ocho años?

– Lo dejé en segundo de carrera, poco antes de marcharme. Así que cuenta.

– ¡Malparit! ¿Cuantos pitillos te fumabas al día? Te recuerdo por las mañanas, sentado en el bar de la uni, cigarro en mano y el cortado de marras. Y Rilke, claro.

– También dejé  ese vicio.- Nick se ríe, sube las cejas, y abre los ojos grotescamente. La risa desata un mar de arrugas en su frente.

– ¿Cómo? – El doctor hurga en los bolsillos, acorde con un ritual privado que lleva acatando desde hace largo tiempo: rasgar los forros de todos sus abrigos.

– Dejé la escritura. Ahora me dedico a… ¿cómo se dice en cata…?

William coge el móvil, mientras hace señas a Nick Nightingale pidiendo su aprobación. Mi mujer.

– Digue’m, carinyo, què tens?- El doctor se pasa instintivamente la mano por la calva. Hace una pausa. Nick lo observa apático.- Ja t’ho he dit abans. Les claus del cotxe estan sobre la prestatgeria de l’entrada.- Anda a paso cómico, imitando levemente la marcha ridícula y solemne de un militar. Espera, mirándose los zapatos.- Doncs fes-li entendre que ha de deixar de mossegar als altres gossos… i jo què collons vols que hi foti! Aquest animal necessita més espai, un lloc obert on esbravar-se. En fi, Alícia, ara no és el moment. Ja en parlarem quan arribi a casa. Un petó.- Cuelga.- Ya sabes Nick, cosas que pasan.

– Ostia Harford, ¿cuándo perdiste el control? Lo tuyo es el vicio. Primero el tabaco, luego la medicina y ahora el matrimonio.

– Nada, nada. Me casé  hace seis meses, y mira como estamos.- Se ríen los dos.- ¿I tú, qué?

– Lo que te decía: pensé que lo de la literatura funcionaría después del chasco de Medicina, pero no resultó. Me fui a vivir a Madrid, y probé con varios empleos antes de dar en el clavo.- Nick improvisa una breve pausa dramática, un espejismo que rompe enseguida.- ¡Y, nada, ahora me dedico a la jardineria!– Lo exclama en un extraño acento catalán, radiante y cínico, como si se sacara un peso de encima.

Gabriel Ventura Cuenca